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El cáncer sanguíneo presenta una gran heterogeneidad genética causada por diversos mecanismos, como la inactivación de genes supresores de tumores o las alteraciones cromosómicas. Muchos de estos mecanismos se utilizan como biomarcadores diagnósticos, pronósticos o predictivos en la práctica clínica diaria. La citogenética hematológica es la rama de la genética que estudia las alteraciones cromosómicas en las enfermedades de la sangre, especialmente en el cáncer hematológico, y “las principales herramientas que se utilizan hoy en día mezclan las técnicas más tradicionales, como el cariotipo, la hibridación fluorescente ‘in situ’ (FISH en sus siglas inglesas) y diversas técnicas moleculares, con las nuevas tecnologías genómicas, como el mapeo óptico del genoma, o la secuenciación masiva de cadenas largas, todavía en fase de validación”, afirma Rocío Salgado, presidenta del Grupo Cooperativo Español de Citogenética Hematológica (GCECGH), de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia, y bióloga adjunta del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, de Madrid.

Nota de prensa

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Pie de foto: De izquierda a derecha, Rocío Salgado, presidenta del GCECGH; Ariadna Colmenero, de IDIBAPS; Josgrey del Valle Navas Acosta, del IBSAL; y Anna Puiggros Metje, secretaria del GCECGH.

De izquierda a derecha, Rocío Salgado, presidenta del GCECGH; Ariadna Colmenero, de IDIBAPS; Josgrey del Valle Navas Acosta, del IBSAL; y Anna Puiggros Metje, secretaria del GCECGH