El cansancio persistente se ha normalizado en la vida cotidiana, especialmente entre las mujeres, donde a menudo se atribuye al estrés, la carga laboral o la falta de horas de sueño. Sin embargo, diversos organismos internacionales advierten de que detrás de esa fatiga aparentemente inespecífica puede esconderse un problema de salud frecuente e infradiagnosticado: el déficit de hierro. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la anemia afecta a cerca del 30% de la población mundial y que las mujeres en edad fértil constituyen uno de los grupos más vulnerables, principalmente debido a las pérdidas menstruales y al aumento de las necesidades durante el embarazo.
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LA VANGUARDIA: “El síndrome de piernas inquietas puede estar asociado con la falta de hierro”, Valle Recasens, hematóloga
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