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SEHH - Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia

La incorporación de fármacos como los inhibidores de tirosina cinasa (ITC) revolucionó el tratamiento y el pronóstico de la mayor parte de los pacientes con leucemia mieloide crónica (LMC), pero aún continúan existiendo muchas dudas y obstáculos por superar, como se pondrá de relieve en un simposio que coordinan Valentín García Gutiérrez y Guillermo Ortí Pascual.

El simposio saca a la palestra algunos temas candentes en relación con la LMC, tratando hacer un ‘viaje’ desde el laboratorio a la práctica clínica. El Dr. Fermín Sánchez-Guijo Martín, del Hospital Universitario de Salamanca, destacará algunos aspectos novedosos sobre la regulación hematopoyética de la célula stem y progenitores hematopoyéticos por el microambiente medular. Por su parte, la doctora Blanca Xicoy Cirici, del ICO/Hospital Universitario Germans Trias i Pujol (Badalona, Barcelona), efectuará de puente entre los conocimientos biológicos y clínicos sobre la enfermedad. Además, se cuenta con la presencia de la Dra. Jane Apperley, del Hammersmith Hospital y del Imperial College (Londres), una de las personas que mejor conoce los aspectos clínicos de la enfermedad y que es un referente internacional en la LMC.

Superando dificultades

El avance en este ámbito parece imparable. Los estudios genómicos a gran escala, las nuevas técnicas de citometría de flujo de nueva generación para la evaluación del sistema inmune o los estudios de biopsia líquida (mediante análisis de mRNAs circulantes o vesículas extracelulares) están produciendo enormes avances en el conocimiento. Además, cada vez se aprecia más claramente la necesidad de efectuar una evaluación masiva de todos estos datos con técnicas de análisis bioinformático y otras herramientas de Deep Learning, que ya se están empleando de forma creciente en diversas hemopatías.

Sin embargo, y a pesar de los progresos registrados en los últimos 20 años, el manejo actual de la LMC se debe enfrentar a diversos retos importantes en los próximos años. En opinión del Dr. Sánchez-Guijo, “se debe profundizar en la biología de la enfermedad para conocer mejor el pronóstico de los pacientes recién diagnosticados”. En este caso, la detección de la presencia de alteraciones genómicas (mediante secuenciación masiva), el estudio profundo del sistema inmune o los biomarcadores circulantes pueden ser claves en el futuro inmediato.

Por otra parte, incrementar el porcentaje de pacientes que podrán discontinuar con éxito el tratamiento con ITC es el área que concentra actualmente el mayor interés clínico e investigador.

Y también es fundamental prevenir las progresiones o tratar los casos resistentes. En este aspecto, puede ser clave el conocimiento de las células stem leucémicas, cómo se regula y la influencia que desempeña el microambiente tumoral en esta regulación.

La célula stem leucémica es parcialmente resistente al tratamiento estándar de la LMC con los ITC, “algo que resulta de especial trascendencia si se tiene en cuenta que para poder controlar o erradicar la enfermedad a largo plazo en muchos pacientes se deben conocer las vías que emplea para su mantenimiento”, señala el Dr. Fermín Sánchez-Guijo. Sin embargo, según especifica, “la célula leucémica no está aislada, sino protegida por un microambiente tumoral que favorece su mantenimiento y resistencia, siendo preciso bloquear estas señales para lograr la curación en muchos pacientes resistentes o en aquellos que han fracasado los intentos previos de discontinuación”.