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SEHH - Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia

Entre las cuestiones que preocupan en el diagnóstico y tratamiento de los pacientes con leucemia mieloide crónica (LMC) se encuentra la correcta identificación y ponderación de los factores pronósticos. En un simposio que se celebra hoy la Dra. Blanca Xicoy Cirici muestra el trascendental papel que desempeñan los factores biológicos en la elección del tratamiento.

 Y es que, según señala la experta del Institut Català d' Oncologia y el Hospital Universitari Germans Trias i Pujol (Barcelona), en la leucemia mieloide crónica, igual que en otras neoplasias, los factores biológicos juegan un papel crucial en la evolución de la misma y en la respuesta a los fármacos que utilizamos en esta enfermedad”. Por ello, aconseja “no solo debemos tener en cuenta los factores clínicos, sino también los biológicos, y así mejoraremos la estratificación pronóstica y podremos rediseñar nuestro algoritmo terapéutico de acuerdo con el riesgo clínico y genético que presenta el paciente”.

Pese a que en esta enfermedad existe una alteración genética característica susceptible de tratamiento con inhibidores de tirosincinasa y que son altamente eficaces, “la LMC puede ser heterogénea desde el punto de vista biológico, y ello puede condicionar la respuesta al tratamiento y la evolución”, señala esta ponente.

Una enfermedad compleja biológicamente

En los últimos años se ha podido corroborar que la LMC es, desde el punto de vista biológico, más compleja de lo que se pensaba; esto, como indica la Dra. Xicoy, “provoca que algunos pacientes tengan una evolución no esperada o que recaigan tras la suspensión del tratamiento”. Por ello, “es imprescindible conocer cómo y con qué intensidad los factores biológicos influyen en la respuesta al tratamiento y en la evolución de la enfermedad para, en un futuro, determinar mejor el riesgo que presenta un paciente y optimizar el tratamiento de una forma más personalizada”.

Para la experta del ICO, “no cabe duda que conocer los factores biológicos inherentes a la enfermedad en un determinado paciente puede permitir administrar un tratamiento más personalizado a cada enfermo, pero ese conocimiento solo será posible si se dispone de los recursos adecuados que no siempre están al alcance de todos”.

Partiendo de estas premisas, la Dra. Blanca Xicoy resume en su charla los factores pronósticos ya establecidos en esta enfermedad, como son los factores clínicos y las alteraciones cromosómicas adicionales al cromosoma Filadelfia. Además, revisa los factores pronósticos emergentes, como la presencia de mutaciones asociadas a neoplasias mieloides (que podrían ejercer una influencia negativa en el pronóstico). Por último, se mencionan otros factores más controvertidos o menos estudiados, como son el tipo de transcrito de BCR-ABL o los factores inmunológicos, entre otros. Además, en su charla expone también las opciones de tratamiento en presencia de estas situaciones.

Resolviendo dudas

De esta forma, la Dra. Xicoy contribuirá a aclarar algunas de las cuestiones por resolver en relación con la LMC, que es el objeto principal de este simposio. Y es que, en general, “quedan por resolver situaciones como el tratamiento más adecuado en pacientes resistentes o intolerantes a varios inhibidores de tirosincinasa, el tratamiento óptimo en fases avanzadas de la enfermedad (acelerada o blástica) y conocer algunos aspectos de la biología de la misma, como la influencia en el pronóstico que tiene la presencia de mutaciones adicionales a la alteración genética característica (cromosoma Filadelfia/reordenamiento del gen BCR/ABL) o el papel que juegan la célula madre leucémica y/o las vías de señalización en las recaídas tras la suspensión del tratamiento”, enumera la Dra. Xicoy.

En este sentido, cabe destacar la investigación que se está realizando para evaluar el efecto de combinaciones del inhibidor de tirosincinasa con fármacos con un mecanismo de acción diferente que permita erradicar la enfermedad.